A partir de los años brillantes de los noticiarios radiales que comenzaron a mediados de los sesenta y se mantuvieron así hasta el auge de los programas de opinión con llamadas al aire de los oyentes, la frase que identifica nuestro comentario de hoy era ampliamente conocida.
Fue usada por el editorialista Tomás Pujols Sanabia, quien ejerció esas funciones en los más importantes noticiarios de la época, para finalizar sus comentarios o editoriales y por eso queremos hacer uso de ella para de manera breve decir algo.
Las redes sociales, que tienen una gran influencia en todo el mundo, se han convertido en el gran matadero de la honra personal y el gran mentidero para decir cosas sin base cierta, es el resurgir de la perversa frase del infamante nazi de la Segunda Guerra Mundial Joseph Goebbels, “miente, miente que algo quedará”.
En nuestro país se ha desatado esa locura que en el mundo entero es como una epidemia, no está nadie exento, aunque sea una persona honorable con una hoja de vida limpia, y esto aparenta ser tan solo un comienzo ya que cualquiera puede tener en internet un medio para despotricar.
Si no hay una regulación seria por parte de las compañías que ofrecen estas posibilidades en internet, ¿Hacia dónde nos llevarán estos caminos?

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