La República Dominicana conmemora este miércoles el 205 aniversario del natalicio de Francisco del Rosario Sánchez, uno de los tres grandes héroes de la independencia nacional. Concretó el ideal separatista, fraguado por Juan Pablo Duarte, quien lo conquistó para la causa, a la que también sumó a Matías Ramón Mella y a otros jóvenes en la primera mitad del siglo XIX, cuando la parte este de la isla de Santo Domingo se mantenía bajo el dominio del gobierno haitiano, que la había ocupado en febrero de 1822, al mando de Jean Pierre Boyer, respaldado por un ejército.
En 1843, Duarte se exilió por temor a ser apresado y Sánchez asumió la dirección del movimiento independentista. Entonces presidió las reuniones de La Trinitaria y amplió contactos con representantes de sectores importantes de la ciudad, con la colaboración de Mella.
Fue uno de los pocos fundadores de La Trinitaria que no era blanco. De origen humilde, ascendió socialmente por la ubicación urbana de sus padres, su dedicación y entereza.
Ejerció el derecho en los tribunales dominicanos y fue un abogado completo; en su vida profesional no sólo se encuentran defensas magistrales que confirmaron sus momentos de gloria, sino también momentos de desilusión, abatimiento y frustración.
Por el activo y determinante papel desempeñado en momentos cardinales, la historia le ha reservado a Sánchez un sitial cimero. Aunque no formó parte del grupo fundador de La Trinitaria, fue un compañero de lucha esforzado y confiable de Duarte y se convirtió en jefe militar y político del movimiento separatista.
Sánchez leyó la proclama que declaró el nacimiento de la República Dominicana la noche el 27 de febrero de 1844, en la Puerta del Conde, y posteriormente presidió por poco tiempo el gobierno provisional, hasta que fue desplazado por Tomás Bobadilla.
Con claras palabras, Sánchez proclamó la independencia: “¡Separación, Dios, patria y libertad, República Dominicana!”. Alzó la nueva bandera y ordenó el toque de una diana.
En abril de 1855 Sánchez fue enviado al exilio en Curazao y regresó en agosto de 1856. Entonces, las pretensiones de Santana de anexar la República Dominicana a España lo enfrentaron con el independentista.
En 1859 el patriota fue encarcelado y desterrado de nuevo en Saint Thomas, debido a sus discrepancias políticas con el presidente Buenaventura Báez.
Sánchez entró a la República Dominicana por Haití en junio de 1861, para luchar contra la Anexión a España, en una expedición en la que lo acompañaban otros dominicanos, entre ellos el notable José María Cabral.
El 1 de junio de 1861, Sánchez penetró a territorio dominicano al frente de una expedición cruzando por Hondo Valle, Vallejuelo y El Cercado donde cayó en una emboscada y fue herido en la ingle. Sánchez y su grupo de rebeldes fueron capturados y trasladados a San Juan de la Maguana, donde fueron juzgados y condenados a muerte. Murió fusilado el 4 de julio en el cementerio de San Juan de la Maguana, a los 44 años.

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