Desde el mismo momento que el Tribunal Constitucional evacuó la sentencia 168-13 y el Gobierno promulgó la Ley 169-14 con su reglamento de aplicación, además de la implementación del Plan Nacional de Regularización de Extranjeros, las oenegés en nuestro país se desbocaron.
Haití y sus aliados –cuando les conviene- desataron una campaña injuriosa, mentirosa y malévola, diciendo que en nuestro país se estaban realizando acciones xenófobas, racistas e inhumanas y lo hicieron en todos los foros internacionales que les eran posibles.
Llego el tiempo establecido, se cumplieron los plazos y República Dominicana ha seguido actuando con todas las de la ley, sin maltratar, con apego a los derechos que como personas les corresponden a cada quien, pero al mentiroso y calumniador no le gusta ver la realidad y por tanto sigue en su afanar.
Los grandes defensores de los haitianos, el Caricom, pero sobre todo Bahamas, han deportado y siguen deportando a los haitianos, pero eso, otros no lo ven y siguen enfocados en lo de República Dominicana, que ha gastado hasta lo indecible, sin poder hacerlo, para darles un trato humanitario.
Al país han venido “defensores de los Derechos Humanos” a decir sus mentiras, en nuestro propio suelo y la desacreditada OEA anuncia que vendrá una misión a supervisar lo que estamos haciendo, perfecto, que vengan y así verán que actuamos correctamente y ¡firmes en la verdad!

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