Siempre se ha dicho que somos un país presidencialista y que el Presidente de la República es algo así como un dios en la tierra que puede resolver hasta los problemas familiares que involucren divorcios y desavenencias con los hijos.
No sabemos desde cuando esto acontece pero la historia reciente, que podemos contar a partir de la llamada Era de Trujillo desde el 1930 refleja un paternalismo increíble fomentado por el mismo Presidente Trujillo.
Ya sea para bien o para mal, dependiendo de cómo actúe el Presidente de turno, las cosas en nuestro país para que tengan una solución rápida y efectiva tienen que llegar a las manos del mandatario, que con sólo decirlo o firmarlo resuelve de una vez.
El actual Presidente no es una excepción a la regla, porque es cuestión de sistema y no se puede borrar de la noche a la mañana, lo favorable es su forma de pensar y actuar, que siempre procura y hace lo más conveniente para las mayorías.
Nos alegra el recibimiento que hizo en su despacho del Palacio Nacional de varios de nuestros merengueros que fueron a tratarle sobre la difícil situación por la que atraviesa nuestro ritmo nacional, nuestra marca país.
Suponemos que ahora habrá una actuación diferente y habrá más difusión en las emisoras de radio, porque para nadie es un secreto que los medios de comunicación son los que condicionan la mente y guían el gusto musical, ¡qué bueno que el Presidente está en todo!

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