¡Eso es lo bueno!

Desde siempre se ha dicho que la opinión es como el ombligo que todos tenemos uno, pero cuando eran pocos los medios para darla a conocer, sólo algunos privilegiados podían hacerlo y eran tomados en cuenta para casi todas las actividades públicas y privadas.
Con el advenimiento de nuevas frecuencias de radio y televisión abierta, por cable y naturalmente todas las opciones de internet con redes sociales, blogs, páginas y emisoras de radio y televisión virtuales, es increíblemente grande la cantidad de opinantes.
Política, deporte, farándula, cocina, sociales y todo lo que sucede cada día es objeto de diferentes opiniones: estrambóticas, juiciosas, acertadas, desafortunadas, disparatadas y de cualquier otra índole, porque como se dice “hay de todo en la viña del Señor”.
Los que acostumbraban en otros tiempos a escribir opiniones y editoriales para noticiarios de radio y televisión decían que era un trabajo agotador y de los quedan de aquella época se asombran de lo que sucede hoy en día.
La ventaja es que siempre prima la sensatez y no importa lo mucho que se escriba y de la forma en que se escriba, lo razonable es lo que queda ¡Eso es lo bueno!