¡El primer paso!

Alguien dijo una vez que la única forma de andar un trecho de mil kilómetros es dando un primer paso y no parar jamás sin importar el ritmo, una moraleja que también se consigue con la fábula de La Liebre y la Tortuga.

Diferentes gobiernos han comenzado programas de lucha contra la corrupción y el uso de los recursos del Estado para su provecho personal por parte de funcionarios públicos y aunque en ocasiones se han visto amagos de procesos condenatorios, sólo han sido eso, amagos.

Uno de los más graves problemas que ha enfrentado la historia de República Dominicana es la continuidad de Estado y la benignidad de la Justicia, lo que ha provocado que situaciones que se han producido de actos de corrupción queden libres de culpa.

Este Gobierno ha implementado un novedoso sistema de veedores, personas de la sociedad civil y de las iglesias, para que formen parte de manera independiente, de los sistemas de controles gubernamentales para las compras y contrataciones del Estado, es decir, el uso del erario.

El Ministro de la Presidencia, Gustavo Montalvo, ha dicho que el interés del Gobierno es que las cosas se hagan bien, con pulcritud, y que el pueblo conozca cómo y dónde se emplea el dinero que paga a través de impuestos.

La idea de los veedores es  interesante y parece funcional, ahora lo que queda es que si realmente cumple con lo esperado, la idea se mantenga de gobierno a gobierno, porque ya lo dice el refrán “cuatro ojos ven más que dos”.