La prostitución ha sido llamada como el oficio más antiguo del mundo y como la forma más expedita que tienen algunas personas para conseguir dinero y posiciones, aunque no oferten su cuerpo en las calles o lupanares.
No tiene distinción de sexo y se ofrece tanto para hetero como para homosexuales, la libertad que existe y el orgullo con que cada quien se acepta en sus funciones han hecho que se olviden los nombres despectivos con que se les llamaban y ahora sean “trabajadoras sexuales”.
Se han realizado muchos estudios a través del tiempo por parte de especialistas de la conducta humana para tratar de explicar esta condición y se han analizado situaciones sociales del porqué de su existencia y en muchas ocasiones de prohibirla, pero la prostitución ha seguido igual.
En nuestro país el actual Gobierno ha implementado por medio de la Banca Solidaria un programa de ayuda económica a través de préstamos a esas trabajadoras sexuales que quieren salir del oficio y dedicarse a labores que no denigren su condición humana.
Ya ha habido resultados positivos y muchas han instalado pequeños negocios de salones de belleza, reposterías, producción de dulces y yogurt y otros tipos de negocios que le permitan realizar su educación.
Quizás no sea eliminada por completo pero si poco a poco les vamos ayudando con otros trabajos y educación tal vez ya no tengamos tantos jóvenes con esa condición.

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