En los años cincuenta se publicaban en el periódico El Caribe unas tiras cómicas producidas por argentinos y que se mantuvieron casi hasta nuestros días: Avivato, Don Fulgencio, Benitín y Eneas y el hipócrita Doctor Merengue.
Este personaje que se veía como un señor muy formal por delante mostraba un aspecto muy serio pero por detrás se vislumbraba, gracias al dibujo del caricaturista, su verdadera personalidad, que era completamente opuesta a la seriedad.
En nuestro país este nombre, Doctor Merengue, comenzó a usarse y todavía perdura, como sinónimo de la persona que dice una cosa cuando en realidad es todo lo contrario, si muestra pesar es porque se alegra de lo sucedido.
Así parece que estamos con el barullo que se ha formado en el PRD desde que perdieron las elecciones en el 2012 y que se corona con la formación de otro partido nacido de su seno y el desorden mayúsculo de su convención del domingo.
Una parte de quienes están en los medios de comunicación hablan y escriben de la lamentable situación y la orfandad en que deja a la oposición, pues sin su unidad, dicen, el Gobierno no tiene contrapeso o críticos.
Otra parte se alegra pues sin oposición el PLD marcha rumbo a los vaticinios que ha hecho su presidente de que gobernará el país hasta el 2040, naturalmente, es una opinión arriesgada, pero ¡si por la víspera se saca el día de fiesta! Ya veremos.
Lo difícil es saber ahora quienes están como la tira cómica del Doctor Merengue.

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