En nuestro país cada treinta de junio celebramos el Día del Maestro como una forma de reconocer y halagar a quienes dedican su vida a la formación del ser humano llenándola de educación y principios.
Un viejo refrán muy utilizado habla de que “cada tiempo pasado fue mejor” y normalmente es usado por aquellos que pasados los años añoran la forma en que vivían y apostillan diciendo “en mi tiempo eso no se hacía”.
Lo cierto es que en algunos casos tienen mucha razón y aunque siempre hay excepciones a la regla, no puede hacerse una comparación con los profesores de antes y los de ahora, a pesar de que estos tienen la ayuda de la tecnología.
Cada alumno de cada pueblo, en cada barrio, recuerda uno o varios profesores y agradece el tiempo invertido por ellos para enseñarlo, y para hacer una comparación con los de ahora toma en cuenta la calidad del alumnado y la capacidad que demuestra.
Y si nos lleváramos por la forma de escribir en las redes sociales, en los teléfonos inteligentes y en toda la red, lo cierto es que por lo menos la Gramática, en especial la ortografía anda de capa caída.
Hoy es un día para recordar a dos grandes maestros dominicanos Pedro Henríquez Ureña y Juan Bosch, uno que nació el veintinueve y el otro este treinta de junio, ¡Salve ilustres, y en su recuerdo el homenaje a otros grandes educadores!

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