Otra vez llega el último domingo de mayo fecha establecida en nuestro país para celebrar el Día de las Madres y de nuevo se alborota el comercio con ofertas en electrodomésticos, ropas, muebles y todo cuanto pudiera resultar atractivo para halagarla.
Es mucho lo que se puede hablar y escribir sobre la madre, pero, ¿qué podría ser nuevo? Si desde tiempos inmemoriales ha sido tema preferido de las grandes figuras de la literatura universal y de destacados compositores musicales.
Del amor y el valor de la madre habla el Evangelio Según San Juan cuando dice: “al pie de la cruz estaban María, su madre, la hermana de su madre y otras mujeres” y específica de cada una, su condición de madre al mencionar el nombre de sus hijos.
Hay infinidad de canciones populares dedicadas a la madre, el viejo tango Consejo de Oro, reconoce el amor sin límites de la madre que aun conociendo los errores del hijo sigue amándolo sin medidas.
♪sólo el rostro demacrado y arrugado de mi madre, se aplastó contra la reja para poderme besar♪ es decir cuando todos fallan, la madre siempre está presente, no importa dónde, cárcel u hospital.
Pero sin lugar a dudas en nuestro país tenemos una canción, un Himno a las Madres, escrito por Trina de Moya, que es un verdadero homenaje al amor de la madre: ♪Venid los moradores del campo y la ciudad..♪
Nuestro reconocimiento a la mujer bendecida por Dios, para dar la vida, el único ser viviente que puede hacerlo, porque todos somos hijos, pero sólo la mujer puede ser Madre.

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