En los años setenta la cantante chilena Monna Bell pegó una canción con este título que hablaba de las quejas de una adolescente por el control que ejercían sus padres al no dejarla salir sola con su enamorado.
Naturalmente, la canción es realmente pegajosa, con letras muy simpáticas y una interpretación soberbia de esta destacada cantante fallecida hace apenas unos años, pero ahora no causaría ningún impacto, porque eso no existe.
Ya los padres no se atreven a prohibir lo de salir solas con sus enamorados porque hace tiempo que se van hasta de fin de semana para un vacacional asegurando que dormirán separados y luego al regreso cada uno para su casa de lo más normal.
El control se ha perdido hasta con los niños, los padres por cualquier razón dejan a sus hijos manejar la computadora sin ponerles ningún tipo de trabas y no se dan cuenta de a todos los peligros a que los están exponiendo.
Este es un ejemplo de una situación que provocó un daño económico pero que pudo ser de peores consecuencias: la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos demandó a la firma Amazon por haber facturado compras hechas por niños sin el consentimiento de sus padres.
Los niños bajaban un juego, dizque gratuito, pero para poder continuar jugándolo tenían que poner una contraseña para bajar los otros contenidos y eso los llevaba a realizar unas compras de hasta veinte dólares.
Eso pudo ser de cosas peores, como de violadores y otros tipos de peligros que asechan en la internet, es bueno complacer a los niños y adolescentes en la medida de lo posible pero nunca está de más el que se pueda tener demasiado control.

RSS: Entradas