Nuestro país hasta el momento sólo tiene dos beisbolistas inmortalizados en el Salón de la Fama del béisbol de los Estados Unidos que está ubicado en Cooperstown y que reúne a los más destacados que han pasado por las Grandes Ligas.
En todos los años que han transcurrido desde la década de los cincuenta cuando llegó a ese béisbol el primer pelotero dominicano, Osvaldo Virgil, son cientos los que han participado, algunos se han retirado con buenos números y otros, no.
En los últimos veinte años hemos tenido excelentes jugadores con estadísticas suficientes para ser inmortalizados, pero enfrentan situaciones negativas producidas durante algunos momentos de su carrera y esto los ha imposibilitado hasta ahora de ser entronizados.
Este año está jugando su temporada número veinte, un dominicano que tiene registros suficientes para ser llevado al nicho de los inmortales, hasta el día de hoy ha conectado 534 cuadrangulares, lleva diez años consecutivos con 30 jonrones o más y 100 carreras impulsadas o más, promedia unos 300 puntos de bateo y a pesar de que está desarrollando una campaña de leyenda, antes de iniciar la misma anunció que sería su última y así será, le dicen el Big Papi, es ¡David Ortiz!

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