Es el título de una canción escrita por Manuel Sánchez Acosta cantada por Rhina Ramírez en uno de los primeros Festivales de la Canción Dominicana que fueron celebrados en los años setenta, esta canción habla de tierra, agua, fuego y viento.
Hoy nosotros queremos enfocar también cuatro temas. Ahora resulta que un grupo de miembros de los desaparecidos Comandos de la Resistencia se destapan con unas declaraciones injuriosas para tratar de empañar la imagen que el pueblo tiene del Coronel de Abril, Francisco Alberto Caamaño Deñó, ¿qué buscan con esto? ¿qué ganan? ¿o acaso todos los hombres no tenemos debilidades e imperfecciones?
La gente con el asunto de la fiebre de la chikungunya, como en innumerables ocasiones, se deja llevar de especulaciones y opiniones sin rigor científico y por eso se agrava la situación, desde el primer momento las autoridades han dicho que es provocada por la picadura del mosquito Aedes Aegipti y que hay que eliminar los criaderos, pero el común de la población no hace caso.
Para una gran mayoría de los dominicanos, el Gobierno haitiano tiene a República Dominicana como “la tabla para picar la carne” porque dicen y hacen (con mentiras y sin ellas) lo que les viene en gana y nosotros aguantando porque tememos lo que nos pueda hacer la comunidad internacional, que los prefiere a ellos, aunque sabe que son “unas víctimas profesionales”.
La situación de la música en nuestro país, sobre todo del merengue, es sumamente preocupante, y así lo reconocen sus grandes intérpretes, aparte de unos nuevos ritmos que son difíciles de bailar y peores para escuchar, está el caso de la generalidad de las emisoras que han cambiado su programación musical para llenarse de programas hablados o sea los programas de opinión.
Lo que se argumenta con estas situaciones es que los tiempos cambian, y uno se pregunta ¿necesariamente se tiene que cambiar para lo peor?

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