Sólo algunos periodistas y medios de comunicación hemos condenado las expresiones del embajador de los Estados Unidos en nuestro país, James Brewster, en el más reciente almuerzo de la Cámara Americana de Comercio.
Luego de decir todo lo que quiso, apostilló con una advertencia amenazante: “y aquel que no esté de acuerdo en que yo meta en estos asuntos, que vaya a nuestra embajada y entregue la visa que entregamos”.
Ninguna autoridad del país, ningún empresario y sólo dos o tres políticos han rechazado esas desafortunadas y anti diplomáticas declaraciones, pero viene la autoridad más alta de la Iglesia Católica del país y manda a este entrometido para donde tiene que estar y de inmediato se producen los cuestionamientos.
¿Se va a sentir mal el embajador porque el cardenal le diga que se meta en su casa y se ponga a cuidar a su esposo y los asuntos del hogar? ¡No! Porque desde que llegó al país así lo presentó: “este hombre es mi esposo”.
Todos los medios de comunicación y las revistas que se encargan de las actividades sociales se desviven por presentar en magnificas fotos a color de buen tamaño y con grandes titulares al “embajador de los Estados Unidos y su esposo”, entonces, ¿dónde está lo malo de lo dicho por el cardenal?
Ahora sucederá que la intromisión del diplomático no será tal, porque muy pocos la han condenado, y póngase a contarnos a los que lo hemos hecho y verá que podrá hacerlo ¡con los dedos de una mano!

RSS: Entradas