No ha causado extrañeza en el país la valiente posición demostrada por el Presidente Danilo Medina en la reunión del CELAC, celebrada en La Habana, cuando pronunció un enérgico discurso en defensa de la soberanía nacional.
Desde que el Tribunal Constitucional evacuó la sentencia 168-13, una cantidad de oenegés en el país y en el exterior, comenzaron una campaña de desinformación respecto a la misma con el único fin de detractar a RD.
El Gobierno tuvo que iniciar un proceso de aclaraciones y explicaciones en todos los ámbitos, pero se mantenía la misma confusión, sobre todo porque algunos dominicanos, enquistados en esas oenegés y medios de comunicación se encargaban de eso.
Fue necesario que se produjera esta reunión en La Habana, con la reunión de Jefes de Estado y de Gobiernos del Caribe, para que el Presidente Medina pusiera en su puesto a algunos de ellos, que pretendían se nos sancionara, sin razón.
“No acepto que nadie, ni chiquito ni grande, atente contra la soberanía del país, no vamos a aceptar que se levanten falsos testimonios que pongan en duda lo correcto de nuestras actuaciones”.
Eso fue sólo una frase del vibrante discurso que pronunció, y de que tiene coraje y responsabilidad para hacer lo que dice, lo sabe muy la Barrick Gold, a la que obligó a aceptar una renegociación del oneroso contrato que había firmado con el país.
Bravo, Presidente Medina! si su aceptación popular no ha bajado nunca del 70% desde que asumió la Presidencia, con esta nueva demostración de defensa a la nación, pensamos irá al 98%.

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