La vida no se detiene, prosigue su agitado su curso, es una frase que se hizo popular en la radio dominicana de los años cincuenta y sesenta como despedida de un popular programa que acaparaba la audiencia nacional.
Cada trescientos sesenta y cinco días y en ocasiones trescientos sesenta y seis, como la que se nos presenta ahora, tenemos la despedida de un año y la bienvenida de uno nuevo porque es ley de vida y como dice el refrán, no hay nada más seguro que un día tras otro.
Estamos en el segundo día del año dos mil veinte y casi entramos en la normalidad del quehacer diario, pero en nuestro país falta la celebración del día de los Reyes Magos, para alegría de la chiquillada.
De lo que no nos salvaremos es del reinicio de la bullanguería política ya que en la segunda semana de febrero tenemos elecciones municipales y cuando aún no terminan las acusaciones de fraude de los que han perdido, entramos a las congresuales y presidenciales y ahí es que esa pintura es dura.
De todas maneras, nada podemos hacer y sólo nos queda enfrentar con alegría estos primeros cinco meses que estarán llenos de política y más política, así que, salud, porque ¡Comenzamos el año!

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