Hace ya varios años que para tiempos especiales de celebraciones las autoridades organizan y preparan operativos de prevención con miras a que no sucedan accidentes lamentables y no se pierdan vidas, pero, a pesar de sus esfuerzos no se logran los objetivos.
Para las Navidades y la Semana Santa se despliega un personal de varios miles de personas, tanto militares, como policiales y civiles voluntarios, que dedican sus horas a vigilar y trabajar, mientras los demás disfrutan y abusan del alcohol, la velocidad, la comida y el irrespeto.
Según las estadísticas ofrecidas por el COE, la cifra de las muertes que se produjeron en esta Semana Santa dobló la cantidad del año pasado y eso que hubo mayor cantidad de prevención, equipos y personal.
Parece ser que lo que necesitamos es que cada quien piense lógicamente y actúe moderadamente, que escuche los mensajes orientadores que desde días previos se hacen a manera de consejos para que seamos mejores con nosotros mismos y con los demás, pero como sabemos ¡Cada cabeza es un mundo!

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