¡Alegría y pena!

Para los cristianos el período de Cuaresma que culmina con la conmemoración de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo es la época de más alegría por la renovación espiritual que produce el afianzamiento de la fe.

La gente aprovecha el receso del trabajo  para descansar, ir a playas, vacacionar y muchos para participar de los actos religiosos y renovar su decisión de vivir de acuerdo a los postulados de la religión que profesa.

El cristianismo goza la Resurrección de Jesús ya que esa es la verdadera razón de su existencia, porque como escribió San Pablo “si Jesús no resucitó no tiene valor nuestra fe”, y todos los evangelios hablan de su Resurrección.

En la pasada Semana Santa se produjeron tres muertes que el mundo ha lamentado: en México, donde vivía, del escritor colombiano Gabriel García Márquez, Premio Nobel de Literatura, uno de los más grandes de la literatura universal.

En Puerto Rico del cantante José –Cheo – Feliciano, un salsero extraordinario pero que como bolerista y baladista era también sensacional, era lo que se conocía como un cantante completo.

En nuestro país murió Sonia Silvestre, una de las más afinadas, con una voz bellísima y potente, y muy comprometida con el bienestar de la población, su canto siempre estuvo del lado de la justicia, opuesta a las barbaridades políticas.

La pena que sentimos por estas muertes lamentables  se cambia en alegría por la esperanza que nos da la Resurrección de Jesucristo que nos garantiza vida eterna y ver su rostro en el cielo.