La naturaleza del ser humano desde su creación es la de saber que le deparará el mañana, pero no tiene la paciencia para esperar su llegada, si no que quiere saberla en el día de hoy y por eso la cantidad de adivinadores, astrólogos, leedores de tarot y una cantidad insospechable de avivatos.
Modernamente y sobre todo en el ámbito político esa particularidad de pronosticar está revestida de ciencia y la llamamos encuesta, que cuando son para posicionar a un candidato, son hechas a su modo y aspiración.
No es raro mirar y leer todos los días de campaña electoral, los números de infinidad de encuestadoras que nunca reflejan la realidad, si no, la realidad de quien la paga y por eso, aunque haya descredito, todas siguen trabajando y aparecen más.
Así que no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán, y si esto lo dijo Jesucristo, Dios hecho hombre, en su paso por la Tierra hace más de dos milenios, porqué seguimos con esta angustia y ¡Afán por el porvenir!

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