Aquí siempre nos estamos quejando de que no hay separación de poderes, pero cuando desde el Ejecutivo se actúa en ese sentido, el de dejar que las cosas sean manejadas por la instancia adecuada, entonces se le achaca aquello de “dejar pasar”.
Ahora se ha destapado el caso más escandaloso en materia judicial, cuando el representante del Poder Ejecutivo en el Ministerio Público, el Procurador General de la República, ha denunciado la existencia de una supuesta mafia en la Justicia conformada por jueces corruptos.
En base a la misma, la instancia correspondiente, el Poder Judicial, ha suspendido a seis jueces, para que sean investigados por actuaciones complacientes, en dictados de sentencias que favorecen a reconocidos narcotraficantes y sicarios.
Representantes de partidos opositores en el Congreso Nacional, opinantes en los medios de comunicación y todo aquel, que tiene como filosofía de vida, estar en contra del gobierno de turno, pretender ligar esa desafortunada actuación con el Poder Ejecutivo.
¿Acaso no es el Ministerio Público el que desde hace tiempo se viene quejando de la lenidad de los jueces? ¿No han sido varias las diferencias de criterios en cuanto a sentencias dictadas? Entonces, ¿por qué razón tiene que bailar el Ejecutivo en esa fiesta?
¡A cada quien lo suyo!

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