La oposición política al gobierno desde que finalizaron las elecciones del 2012 cuando resultó ganador Danilo Medina, primero no querían aceptar su derrota –como de costumbre- y luego comenzaron a acusarse unos y otros, del mismo partido, por el fracaso.
Los candidatos perdedores se fueron del partido con el que se presentaron a las elecciones y pretendieron hacer nueva, una vieja franquicia que nunca tuvo participación destacada, allá llegaron con un grupo de militantes, tan viejos, como la franquicia a la cual llegaban.
Dieron inicio a sus aspiraciones contando con unos miembros desencantados de su partido anterior, pero con el germen de la división entre ellos mismos y perdiendo tiempo en peleas entre ellos mismos, ahora cosechan los resultados.
Luego que eligieron un candidato a la Presidencia de la República, muchos se fueron a la vieja casa, que hábilmente el que quedó como presidente, hizo una alianza con el PLD para mantener su condición de partido mayoritario.
Entonces no es de extrañar que en todas las encuestas que se realizan, el candidato del “nuevo partido”, Luis Abinader, no llegue o pase del treinta por ciento, parece ser que entre algunos de sus miembros, sigue primando la idea de la popular canción ♪lo voy a dividir♪

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