El compueblano periodista banilejo Miguel Franjul, director del Listín Diario, en su editorial de este día analiza la no aplicación de las leyes en nuestro país y por estar de acuerdo con sus consideraciones lo compartimos con ustedes.
El fenómeno de la “mortandad legal”, que se expresa en el alto número de normas que no se hacen cumplir, no es casual.
Constituye un reflejo de nuestra debilidad institucional tan peligroso que debe motivar una profunda reflexión nacional.
¿Acaso las autoridades del Gobierno no están para cumplir y hacer cumplir las leyes? Partiendo de este mandato constitucional, el simple hecho de no hacerlas cumplir constituye, en sí mismo, una grave irresponsabilidad.
Estos incumplimientos, tanto por parte de quienes deben velar por su vigencia como de los ciudadanos llamados a respetarlas, producen un cóctel perverso de desinterés estatal y complicidad social.
En muchos casos, las autoridades, en lugar de aplicar las reglas, incurren en contubernios tácitos o explícitos que permiten su violación impune.
Esta inacción envía un mensaje devastador al ciudadano: la ley es opcional, un simple adorno sin consecuencias.
El resultado inevitable es la anomia: un progresivo debilitamiento del respeto a las instituciones y un clima generalizado de irresponsabilidad, donde cada quien actúa según su conveniencia, minando los cimientos del Estado de Derecho.
El país requiere, con urgencia, un serio esfuerzo de diagnóstico y acción para revertir esta tendencia.
No se trata solo de promulgar nuevas leyes, sino de honrar las que ya existen.
El Estado debe asumir su rol de garante, y la sociedad debe dejar de ser cómplice por indiferencia.
Frenar este deterioro es un imperativo para cualquier aspiración de desarrollo y convivencia civilizada.
De lo contrario, seguiremos acumulando páginas y páginas de buenas intenciones que nadie se molesta en cumplir.

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