¡Salud Pública!

El compueblano periodista banilejo Miguel Franjul, director del Listín Diario, en su editorial de este día habla sobre el etiquetado en los comestibles.

La implementación del etiquetado frontal de advertencia nutricional es una medida que ya debe oficializarse en el país.

Representaría un avance crucial en la lucha contra las enfermedades no transmisibles —diabetes, obesidad, hipertensión— que afectan a millones.

El etiquetado viene a ser una especie de sello o herramienta que permitiría a los consumidores determinar los elementos nutricionales que dicen tener algunos productos alimenticios.

El consumidor dominicano no está muy inmerso en esta cultura de la observación o comprobación de las tablas de ingredientes de los productos que compra.

Por eso a menudo incurren en la adquisición de alimentos o medicinas pasados de tiempo.

O con indicadores nutricionales que no son reales.

Como ha dicho Fabio Da Silva, asesor de la Oficina Panamericana de la Salud (OPS), esta medida no solo empodera al consumidor, sino que redefine las reglas del juego para la industria alimentaria y protege a los más vulnerables: los niños en las escuelas.

El etiquetado es también un buen recurso para proteger entornos escolares, donde la regulación será un escudo contra el consumo de alimentos ultraprocesados.

La experiencia en otros países, como México, Chile o Uruguay, demuestra que estos sellos reducen compras de productos críticos en un 25% y aceleran la oferta de alternativas saludables.

El etiquetado frontal no es solo un derecho a la información: es una herramienta de justicia sanitaria.

Exige coraje político para enfrentar poderes económicos, pero su impacto en niños mejor alimentados y adultos con menos enfermedades no transmisibles, será el legado de una sociedad que eligió cuidar a su gente.

La pregunta no es si podemos implementarlo, sino ¿cuántas vidas perderemos mientras esperamos?