¡Rumbo de Melissa!

Compartimos con ustedes el editorial del diario Hoy que habla sobre el crucial rumbo de la tormenta Melissa.

Los llamados a resguardarse buscando refugio para evitar daños personales por el embate de lluvias y brisas de intensidad precedieron a este momento en que la tormenta Melissa se desplaza con preocupante lentitud por el punto de su trayectoria más cercano al territorio nacional. Con Haití avisado de que impactaría directamente su geografía, en adición a la crisis humanitaria que es obra de bandas incivilizadas y no de la naturaleza. Las alertas para dominicanos permanecen, pero con estrecho margen para acogerse a recomendaciones formuladas con sentido de oportunidad por organismos de protección encabezados por el Centro de Operaciones de Emergencia (COE). Su eficiencia no basta para evitar lo peor, como enfáticamente se ha afirmado antes desde este espacio, en reclamo de que los ciudadanos actúen a la altura de la gravedad de los riesgos para su propia seguridad.

 El presagio de entes competentes es que la embestida de aguaceros y ráfagas se extendería por cinco días, haciendo mayor la saturación de suelos con anulación de su capacidad de drenaje contra inundaciones. Una prueba de fuego que obligaría a los grupos de socorro a coincidir heroicamente y con altos riesgos en operaciones contra las inclemencias. Lección de que estando República Dominicana siempre expuesta a huracanes, multiplicados por el inevitable cambio climático, urge preventivamente concienciar estratos sociales de la importancia de la prevención y llama a las autoridades a actuar más decididamente contra el mal de habitar zonas expuestas a las furias de elementos. Lo que podría lograrse no solo trasladando familias fuera de zonas críticas, también con obras de ingeniería reforzadora y conjurando contra el estancamiento de aguas.

Después de cualquier otra tormenta viene la calma, pero acompañada de desafíos que incluyen reubicaciones por pérdida de hábitats o porque miles de habitantes quedan privados temporal o indefinidamente de suministros vitales de agua potable o electricidad; reducciones a la calidad de vida que antes no siempre resultaron de corta duración; por años se habló de los damnificados de los huracanes David y Federico del año 1979, puestos en refugios provisionales que resultaron definitivos. La capacidad de prestar auxilios tras desastres requiere el complemento de mitigaciones satisfactorias para estratos sociales marginados. Y no solo porque el país sienta reales en el curso de fenómenos violentos. Además, por estar enclavado sobre placas tectónicas de periódicos desencadenamientos de energía hacia la corteza habitada del planeta.

No solo se debe construir para todos los fines bajo códigos arquitectónicos que garanticen firmeza de techos. Además, autoridades —que ya se demuestran entregadas a la permisividad que puebla sitios vulnerables a excesos atmosféricos— deben velar con inspecciones regulares por la conservación en buen estado sobre todo de recintos destinados a público numeroso, una protección ciudadana que en la discoteca Jet Set habría evitado la muerte de 236 personas y heridas graves a 180.