¡Percepción y Realidad!

Compartimos con ustedes el editorial del matutino Hoy que dirige Bienvenido Álvarez Vega y que trata sobre el manejo actual del marketing político en nuestro país.

En los últimos 30 años la política dominicana, sobre todo la que se práctica desde el ejercicio del poder, ha estado dominada por el mercadeo político o, como se prefiere decir, el marketing político. Desde esta visión –otros dirían desde este paradigma- el poder es algo así como una mercancía que se exhibe en vitrinas y se compra o rechaza en las elecciones municipales, congresionales y nacionales.

El consejo de los expertos es, siempre, gobernar para la percepción. La realidad importa, pero no demasiado. Todo lo que se procura, siempre con las mejores tecnologías al uso, es llevar al ánimo del potencial votante la noción de lo positivo y correcto, de lo bien hecho.

 En el día a día se plantea una lucha que no, da tregua, la de la percepción y la realidad.

Los gobernantes esclavos de la percepción venden, como en la publicidad moderna, la imagen, la vestidura, la apariencia, la forma, lo cosmético, la fotografía, el photoshop. Tanto se aferran a esta visión del poder que tejen una “realidad” que los encadena y terminan creyendo que su palabra es la Verdad. Lógicamente, la realidad poco importa, porque la magia del espectáculo es tal y la convicción de estos gobernantes es tan definitiva que los gobernados terminan creyéndose los equivocados y pesimistas.

Pero la realidad es tozuda, porfiada y testaruda. Y, por demás, exhibicionista. Siempre aparece, siempre se presenta ante los electores, en la salud, en la educación, en los embrollos del tránsito vehicular, en la informalidad de los miles de trabajadores que cada día tienen que salir al “joseo” para llevar el pan a la familia.

Paradójicamente, los gobernantes del marketing político tienen razón, igual que los pocos que buscan el empuje y la colaboración ciudadana dibujando la realidad. Porque no hay un país, hay dos naciones.