Con el Miércoles de Ceniza, que este año se celebra hoy 14 de febrero, se inician los 40 días en los que la Iglesia llama a los fieles a la conversión y a prepararse verdaderamente para vivir los misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, en la Semana Santa.
El Miércoles de Ceniza es una celebración contenida en el Misal Romano. El cual explica que en la Misa se bendice e impone en la frente de los fieles la ceniza hecha de las palmas bendecidas en el Domingo de Ramos del año anterior.
La tradición de imponer la ceniza se remonta a la Iglesia primitiva. En aquel entonces las personas se colocaban la ceniza en la cabeza y se presentaban ante la comunidad con un «hábito penitencial» para recibir el Jueves Santo el Sacramento de la Reconciliación.
La palabra ceniza, que proviene del latín cinis, representa el producto de la combustión de algo por el fuego. Esta adoptó tempranamente un sentido simbólico de muerte, caducidad, pero también de humildad y penitencia.
Bottom of Form
La ceniza, como signo de humildad, le recuerda al cristiano su origen y su fin: «Dios formó al hombre con polvo de la tierra» (Gn 2,7); «hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste hecho» (Gn 3,19).
Para la ceremonia se deben quemar los restos de las palmas bendecidas el Domingo de Ramos del año anterior. Estas son rociadas con agua bendita y luego aromatizadas con incienso.
Este acto tiene lugar en la Misa, al término de la homilía, y está permitido que los laicos ayuden al sacerdote. Las cenizas son impuestas en la frente, haciendo con ellas la señal de la cruz, mientras el ministro pronuncia las frases: “Acuérdate que eres polvo y en polvo te convertirás”, o “Conviértete y cree en el Evangelio”.
Luego, quien recibe las cenizas debe retirarse en silencio meditando la frase pronunciada.
Cuando no hay sacerdote, la imposición de cenizas puede realizarse sin Misa, de forma extraordinaria. Sin embargo, es recomendable que al acto preceda una liturgia de la palabra. Es importante recordar que, como todo sacramental, las cenizas sólo pueden ser bendecidas por un sacerdote o diácono.
Puede recibir este sacramental cualquier persona, inclusive no católica. Como especifica el Catecismo (1670 y siguientes) los sacramentales no confieren la gracia del Espíritu Santo como sí lo hacen los sacramentos, pero por la oración de la Iglesia estos “preparan a recibirla y disponen a cooperar con ella”.
El Miércoles de Ceniza no es día de precepto y, por lo tanto, la imposición de la ceniza no es obligatoria. No obstante, siempre es recomendable participar en la Misa. En el Miércoles de Ceniza es obligatorio el ayuno y la abstinencia —como en el Viernes Santo—, para los mayores de 18 años y menores de 60.
Fuera de esos límites es opcional. Ese día los fieles pueden consumir una comida «fuerte». La abstinencia de comer carne es obligatoria desde los 14 años. Todos los viernes de Cuaresma también son de abstinencia obligatoria. Los demás viernes del año también, aunque según el país puede sustituirse por otro tipo de mortificación u ofrecimiento como el rezo del Rosario.

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