¡La verguenza de la ONU!

El periodista y diacono católico José Monegro, director del periódico El Día, enfoca en su editorial de hoy lo que ha hecho la ONU con la ayuda alimentaria en Haití.

El Programa Mundial de Alimentos (PMA) se vio obligado a cerrar varios de sus programas de asistencia alimentaria en Haití por falta de recursos.

El anuncio del cierre de un programa que beneficiaba a 100 mil haitianos en pobreza extrema vino acompañado de un dato que desnuda la insensibilidad de la comunidad internacional frente a la tragedia haitiana y muestra su hipocresía cuando se refieren a República Dominicana: el PMA solo ha logrado recabar el 16 por ciento del financiamiento para los programas de asistencia alimentaria en Haití.

Son esas naciones que viven criticando y presionando a República Dominicana para que asuma el costo de salud, educación y alimentación de una parte importante de Haití.

Son esas mismas naciones que no aportan fondos suficientes para ayudar a alimentar a Haití las que han destinado decenas de miles de millones de dólares a la guerra en Ucrania.

Son esas mismas naciones las que quieren que República Dominicana abra sus hospitales de par en par a parturientas y pacientes que vienen de Haití a atender.

Ese dato del PMA preocupa porque la misma agencia advierte que en Haití puede producirse una hambruna y eso, no lo dicen ellos pero se sabe, tendrá consecuencias negativas sobre este país.

Pero además de preocupar, descubre la hipocresía de esos países que forman el concierto de la comunidad internacional y que, alguna vez, se hacían llamar “amigos de Haití”. La Organización de las Naciones Unidas debe sentirse avergonzada por su desempeño frente a la crisis haitiana.


Aún la ONU está a tiempo de rectificar y enfocar sus esfuerzos a que países como Estados Unidos, Francia, Canadá o la Unión Europea como bloque dejen de estar ‘amagando’ o ‘cargando’ a República Dominicana, para que asuman su responsabilidad con la crisis haitiana.