El cerebro o «materia gris», como se le conoce comúnmente, es uno de los órganos vitales de nuestro cuerpo. Controla las actividades cognitivas (pensar, abstraer, leer) y reacciones del organismo (acciones y funciones corporales en respuesta a estímulos sensoriales).
Por ello, el 22 de julio se celebra el Día Mundial del Cerebro. Fue la Federación Mundial de Neurología quien elevó su voz para proclamar el Día Mundial del Cerebro, para celebrar el 22 de julio, promoviendo de esta manera la necesidad de crear conciencia sobre su potencial, riesgos y enfermedades.
El tema del Día Mundial del Cerebro (WBD) para 2023 es: «Salud Cerebral y Discapacidad».
Las discapacidades pueden aparecer en cualquier momento de la vida y pueden durar poco tiempo, ser permanentes o empeorar con el tiempo. No se limitan solo a problemas neurológicos, sino que también incluyen la salud mental.
El objetivo de la campaña de este año para el Día Mundial del Cerebro no se limita a evitar o curar las discapacidades, sino que también consiste en ofrecer apoyo a las personas con discapacidad y luchar contra el estigma asociado a ellas.
El cerebro consume un 20% de la energía y oxígeno que consume el organismo. En una partícula casi microscópica se pueden localizar alrededor de 100.000 neuronas.
Representa el 2% del peso corporal. Está conformado por un 73% de agua. Transporta la información a una velocidad de 268 millas por hora. Más rápido que un vehículo de Fórmula 1.
La funcionalidad del lado izquierdo del cerebro está asociada con el análisis, lógica, matemáticas, lenguaje y secuencia. Mientras que el lado derecho desarrolla la creatividad, la intuición, los sentimientos, la imaginación y las artes.
Para ayudar al cerebro la alimentación saludable es fundamental, con una dieta rica en frutas, verduras, vegetales y pescados, favoreciendo el transporte de oxígeno y nutrientes para su correcto funcionamiento.
Mantenerse activo desde el punto de vista cognitivo, mediante juegos de memoria, rompecabezas, elaboración de pasatiempos (crucigramas, sopa de letras, Sudoku).
Hacer ejercicios o alguna actividad física regularmente. Controlar los factores de riesgo cardiovascular: hipertensión, azúcar en la sangre, consumo de drogas y cigarrillos.
Controlar el estrés, la ansiedad y la depresión. Buscar ayuda especializada. Mantener la interacción social, estrechando vínculos con la familia, amigos y el entorno laboral, así como participar en actividades de esparcimiento (eventos sociales, recreativos, deportivos) para un desarrollo psicológico saludable.

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