¡Día del Padre!

La idea de conmemorar el Día del Padre tiene su origen en 1910, cuando una mujer de nombre Sonora Louise Smart Dood planteó la necesidad de visibilizar el rol de los hombres dentro de las familias, particularmente de aquellos que jugaban también el papel de madre ante la ausencia de la misma, tal como lo fue su experiencia de vida.

Su intención con el impulso de la iniciativa era la de rendir homenaje a su propio progenitor, el veterano de guerra William Smart, quien quedó al cargo de Louise y cinco menores más tras el fallecimiento de su esposa Ellen en el último parto.

 Al ser la mayor de las hijas ella fue testigo directo del trabajo y sacrificio al que William se sometió para sacar adelante a sus retoños luego de la viudez; originalmente propuso como fecha el 5 de junio pues era el cumpleaños del veterano.

Además, tomó como ejemplo la recién nacida celebración del Día de la Madres, que en 1908 se consolidó entre los devotos a la iglesia metodista gracias a Anna Jarvis, quien propuso honrar el sacrificio que las madres hacen día a día por sus hijos; sin embargo, Sonora no corrió con la misma suerte pues el Día del Padre no gozó de gran reconocimiento durante los primeros años.

 En 1915 Harris C. Meek, presidente del Club de Leones de Chicago recuperó la idea, pero fue hasta 1924 que el entonces presidente estadounidense Calvin Cooldige apoyó la iniciativa, convirtiendo al Día del Padre en una celebración nacional. 

Finalmente, en 1966 el presidente de Estados Unidos, Lyndon B. Johnson, firmó una proclamación presidencial con la que declaró el tercer domingo de junio como ¡Día del Padre!