Desde 2011 la Organización de las Naciones Unidas declaró el 9 de julio, como la fecha para que las naciones recuerden haber firmado el acuerdo de destrucción masiva de armas, lo que simbólicamente se conmemora con quemas de las obsoletas, las requisadas por la Justicia y otras que están fueran de circulación.
Mientras tanto en la realidad cotidiana, las armas de fuego crecen a un ritmo exorbitante y por cada una que se destruye, la industria fabrica diez nuevas. Se estima que para principios de siglo había un arma cada diez personas en el mundo: actualmente hay una cada ocho.
Según datos de la ONU, el comercio mundial de armas pequeñas aumentó más del 28% en los últimos siete años, donde los Estados Unidos están a la cabeza de la demanda de pistolas, revólveres, escopetas y munición de pequeño calibre, siendo el responsable del 48% de las importaciones.
Más de 1.300 empresas en 92 países de mundo fabrican armas pequeñas de uso civil, con Estados Unidos, Italia y Alemania encabezando la tabla de fabricantes, seguidos por Austria, Bélgica y Brasil, en ese orden.
Con más de 800 millones de armas de fuego en circulación, el mundo se encamina a los 1.000 millones de armas en manos civiles antes del fin de la década en curso. La producción de municiones está acorde con la escalada armamentista de uso civil, con entre 14.000 y 15.000 millones de unidades de munición al año: más de dos balas por cada persona en el planeta.

RSS: Entradas