¡Compasión!

El compueblano periodista banilejo Miguel Franjul, director del Listín Diario, en su editorial de este día habla sobre la falta de compasión para los pacientes en los hospitales y laboratorios del país.

“Imagínese por un momento ser tratado como una caja. Una carga más que se mueve por una línea de producción”.

Con un ejemplo tan crudo y realista como este ha descrito una exministra de Salud su propia experiencia como paciente que sufrió un trato displicente al ir a un laboratorio.

Si una autoridad sanitaria de su talla vive esto, ¿qué le espera al ciudadano de a pie?

Esta no es una anécdota aislada. Es el síntoma de una enfermedad sistémica y grave que carcome el corazón de nuestro sistema de salud.

La deshumanización es la imagen desgarradora de una mujer dando a luz en una sala de espera por la falta de un quirófano.

Estas escenas no son fallas esporádicas. Son la evidencia de la quiebra moral que hoy sacude al país.

El “cliente”, ese ser humano vulnerable que confía su vida a otro, ha sido reducido a un número, a un volumen de facturación, a un trámite dentro de una jornada agotadora.

El espíritu lucrativo ha eclipsado al compasivo.

Los testimonios de médicos de larga trayectoria, publicados en este medio, pintan un cuadro desolador.

La raíz del mal es profunda. No se enseña “ humanización” en las universidades. No es una materia en el pensum.

La solución requiere de un esfuerzo de país.

Las universidades deben incorporar de inmediato la humanización como columna vertebral de su enseñanza médica.

Humanizar la salud no es un lujo, es la esencia misma de la medicina.

Es recordar que detrás de cada síntoma hay una historia, y detrás de cada historia, un ser humano que clama, más que por una receta, por un poco de compasión.