El compueblano periodista banilejo Miguel Franjul, director del Listín Diario, en su editorial de este día enfoca la situación de la educación dominicana a propósito del inicio del año escolar.
Este lunes, las puertas de las escuelas se abren entre la esperanza y la desazón. El inicio del Año Escolar 2025-2026, que debería ser sinónimo de renovado entusiasmo y esperanza, se ve empañado por una cruda realidad que no puede ni debe ser ignorada.
Más de dos millones de estudiantes se reintegran a las aulas públicas este lunes bajo un manto de expectativas frustradas y denuncias que pintan un panorama desafiante.
Uno de los males más graves que enfrenta el sistema es el estado de abandono de sus infraestructuras.
Grietas, filtraciones, baños dañados y verjas en ruinas son el escenario dantesco donde miles de niños y jóvenes intentarán aprender.
Las denuncias de que de la más de 2,000 escuelas están pendientes de remozamiento y 800 centros paralizados por años ensombrecen la posibilidad de una docencia digna y de calidad.
La crisis se profundiza con el déficit de más de 7,000 aulas, una brecha que las autoridades han intentado cubrir con una medida tan pragmática , aunque preocupante, como el cierre de la tanda extendida en algunos planteles.
El gobierno ha dado garantías de que “ningún niño se quedará fuera” de las aulas.
Frente a este panorama, las promesas gubernamentales de inversión de RD$12,000 millones en infraestructuras y de agregar 1,100 nuevas aulas, despiertan cierta esperanza.
Es imperativo que las autoridades vean más allá de los discursos y enfrenten con transparencia, celeridad y determinación los graves problemas que aquejan a nuestra educación.
El futuro de más de dos millones de niños no puede seguir construyéndose sobre cimientos de promesas incumplidas y aulas deterioradas.
La educación es el pilar del mañana, y ese mañana no puede esperar ni un minuto más.

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